A vueltas con el hombre extraño
«« 006 - RING, RINGHome008 - WIA »»

El Empático se levantó de su asiento para dirigirse al teléfono de la casa y recibir su primera llamada.
No había prisa, el comunicante no iba a colgar ¿para qué llamaba sino?
¿Para qué llamaba?
¿Pensaba que iba a poder convencerle de palabra? Después de 2 años plantando gente ante su puerta con la esperanza de reclutarle de nuevo… ¿esperaba convencerlo de palabra?

–No, no, jefe –musitó Jaime–.

Sabía que su acoso no iba a desaparecer y que, como ya había decidido, claudicaría y usaría a Carlo para poner fin a su relación laboral.
Él debía conocer sus planes y aún así, esa llamada.
¿Para qué? ¿Para qué llama?

Quiere negociar.

El Empático dibujó una expresión de vergüenza en su cara. Vanagloriarse de tal manera era inconcebible en él, por ello, la negociación era su último pensamiento acerca de esa llamada. Pero lo sentía en el aire, era increíble, él quería negociar.

Jaime tenía ganas de estirar ese momento hasta el máximo posible. La sola posibilidad de poder regodearse de él, era más que bueno y también más que peligroso.

Decidió no tentar a la suerte. Descolgó el teléfono y habló con él.

–Por aquí te llaman hombre extraño –Saludó cordialmente Jaime–.

–Humm… la verdad es que no es un gran apodo, los he tenido mejores, como aquel de Kraken que me pusiste tú. –Contestó Kraken divertido–. Saluda a Carlo de mi parte, espero que esté más tranquilo.

–Lo está, no sufras. ¿Qué se te ofrece ex–jefe? No creo que sea la típica llamada de cortesía que no has hecho nunca. ¿Me vas a amenazar con enviar más gente hasta que me rinda? ¿Quieres que abandonemos la casa en 5 minutos y pongamos rumbo a Ruanda? Sabes que no tengo intención de volver, te lo he demostrado tozudamente.

–Sé que volverás si no tienes otro remedio –terció Kraken– Sé que lo harás por mucho que te resistas, sé que lo harás y siempre he sabido cómo hacer que vuelvas. Tampoco es que en esta ocasión tenga mayor dificultad. Mírate, después de dos años acogiendo a no–aptos te has puesto cachondo al ver a Carlo. Te has hecho preguntas y te has contestado. Sabes lo que tienes que hacer, lo tienes muy claro, no sé a qué viene la alusión a la terquedad pero te dejaré seguir subido en tu mula si es lo que te apetece, tranquilo, no es problema. No te llamo para decirte que vengas “por fa–ah–avor” –El hombre extraño hizo una divertida voz dramática– te llamo para decirte que será la última vez que trabajaremos juntos y eso es una gran noticia para los dos. Es por eso ésta, mi primera llamada.

La habilidad de El Empático era estar un paso por delante de los demás, la de Kraken, estar un paso por delante de El Empático, de otra manera difícilmente podría ser su jefe.

–¿Y cómo va a ser posible eso querido Kraken?

–De una manera muy sencilla y que cualquiera comprenderá a la primera: Me retiro ¬–rió Kraken con su risa de hombre extraño–.

–¿Que te retiras? ¬¬–Repuso sorprendido Jaime mientras Carlo se anonadaba–.

–Efectivamente querido amigo, por ello ésta será la última vez que trabajemos juntos –Se volvió a escuchar una risa a través del auricular–.

Jaime acercó una silla hasta el teléfono y se aposentó sobre ella. Hizo gestos a Carlo para que le trajera el wisky y éste, solícito, también lo abasteció de tabaco y sus enseres correspondientes.

–¿Y qué es lo que vas a hacer ahora, compañero jubilado? A mí me quedaron unos 1000€ de pensión y con la que también cobro de Francia pues me voy apañando.

–¡JA JA JA! –Kraken reía de buena gana, como si estuviera en una platea viendo a un buen cómico– Suerte tuvimos de esos años en Francia ¿eh Jaime? Ganamos un buen dinerito. Bueno –dijo serenándose un poco– mi retiro es algo peculiar, el caso es que por fin encontramos una persona para mi puesto –hizo una leve pausa dramática– ya tengo sustituto aquí… y hago más falta Allí.

–¿Allí? ¿Tú vas a ir Allí? –Un chuchillo de electricidad atravesó su cuerpo como si fuera nata–.

–¿Sorprendido Jaime? –inquirió burlón Kraken– No es que vaya a ir, es que hace ya tiempo que me están esperando. Las cosas no andan bien ni aquí ni Allí. El personal escasea como has podido comprobar y no podía marchar sin dejar bien cubierta la despensa, pero parece que nuestra suerte está cambiando o hemos sido afortunados en esta ocasión. En cuanto finalicemos este trabajo, me iré hacia Allí y tú quedarás libre para siempre jamás.

–¿Libre para siempre jamás? Suena a cuento de Disney, perdona que no te crea una sola palabra. –El Empático decía esto mientras intentaba recuperar la calma–.

–Sí, es cierto, es difícil de creer. Aunque hubo muchas reticencias sobre la conveniencia de dejarte libre, al final impuse mi opinión. Jaime, para ti se acabará todo, te lo aseguro. Sé que lo deseas fervientemente y es algo que te debo. Tómalo como mi regalo de despedida, el pago por todos estos años de presión. Si ellos no lo respetan, dímelo y me encargaré de hacer cumplir el pacto al que llegamos, pero eso es algo que estoy seguro no ocurrirá. Te dejarán. Te doy mi palabra.

–¿Me das tu palabra? Kraken ¿la palabra de quién?

–Ya estamos otra vez, estás rememorando y sólo ves sangre. Vamos a ver, aprovechemos tus recuerdos… en todos estos años ¿tienes constancia de que yo haya comprometido mi palabra con alguien? Responde a esto.

–Tampoco tengo constancia de que alguna vez hayas cumplido la palabra dada, sabes que no soy muy amigo de la demagogia. –La negociación había comenzado sin saber qué se estaba regateando, El Empático se veía obligado a actuar a ciegas, Kraken nunca le dejaba rendija alguna por la que filtrarse. Era una negociación extraña, sí, pero era lo que había–.

–Siempre opté por rescatarte de un peligro en ocasiones en las que el riesgo inherente aconsejaba dejarte perder. Eso es un hecho. Para mí y para todos has sido muy importante, pero sobretodo para mí, tu trabajo ha sido vital y eso merece una recompensa aunque te llegue tarde. Cuando acabemos este trabajo, estarás fuera, sin dudas, sin cláusulas, sin objeciones de nadie. Yo soy quien te lo dice y yo soy quien te lo asegura.

–No entiendo esta negociación Kraken. Los términos están bastante claros, yo sé lo que tengo que hacer, es más, no tengo otro remedio y tú me aseguras la segunda parte. ¿Qué estamos negociando?

–Estamos negociando que estarás a mi lado en todo momento y hasta el final. No me valen réplicas, reproches o retahílas. Nada de lo que empiece por re. Te quiero al 100%. Lo dejaremos en lo más alto y ante la mayor dificultad a la que nos hayamos enfrentado nunca. ¿Cuántas misiones hemos llevado a cabo?

–No… no sabría decir un número –contestó Jaime ligeramente abrumado–.

–Pues piensa en la peor y ésta que vamos a acometer, con mucho, será la más difícil para los dos, por muchos condicionantes, entre ellos que la fuerza del enemigo está duplicada.

–¿Duplicada?

–Duplicada Jaime, te lo puedes imaginar. Te necesito al 100%, al auténtico 100%. Tú también deberás entrenarte fuerte.

–Lo estás pintando como para no ganar.

–Ganaremos, como siempre, estoy seguro, si tú estás a tope, no me cabe duda. Instruye bien a tu gente y lo conseguiremos.

–¿De cuánto tiempo disponemos?

–Parece que eso es lo único que tenemos de cara hoy día. Tenemos tiempo, no padezcas.

–Bien Kraken, parece que no queda mucho por hablar ¿no?

–Bueno, que si quieres te paso mi último apodo, por variar un poco.

–Dime Kraken –dijo Jaime sonriendo– ¿Cómo te llamo ahora?

–Shibuya –contestó Shibuya–.

–Comienza con S y suena japonés, parece lógico. ¿De donde sale?

–Digamos que ahora vivo en la casa azul. También me puedes llamar “sensaciones pop”, esa sería la versión cariñosa. Espero contar contigo Jaime.

–Aquí estoy Sensaciones Pop, ansioso por acabar.

–Acabaremos Jaime, gracias.

–No es nada Shi, pero permíteme dos preguntas antes de colgar.

–Pregunte señor Empático –Shibuya estaba de gran buen humor–.

–¿Por qué llevas dos años trayendo ineptos a mi casa?

–Fácil de responder querido amigo: Hace dos años comencé la preparación de este último proyecto y pensando en ti, tras 8 años retirado, vete a saber la cantidad de óxido que se había acumulado en tu maquinaria mental. Para asegurarme decidí dedicar dos años a reverdecer laureles a sabiendas de que te ibas a cabrear y eso aún los haría reverdecer más. Ahora llevas 10 años fuera pero estás cerca del 100%. Discúlpame si te entrené sin avisar, era por una buena causa, ahora lo sabes.

–Fenomenal –Respuesta avinagrada de Jaime– Cambiando de tema ¿Y Omega? ¿Está bien?

–Sí, sí, esta estupendo, aún sigue en lo suyo. Tu selección de los últimos dos años era de pacotilla para tocarte los huevos. No te tienes que preocupar por él. Sigue siendo el auténtico Omega de la selección. Pregúntale a Carlo por el señor que le pone los carajillos los Viernes y sabrá que conoció al Omega.

–Muy bien Sensaciones Pop, siempre sabe usted como tocar lo que no suena a la gente.

–Es mi trabajo amigo y soy el mejor. Disfruta de nuestro último asunto y cuida a tu gente, nos hace falta.

El Empático colgó el auricular y tiempo después se fijó en que aún tenía el brazo en la misma posición, con el teléfono agarrado. Carlo esperaba en el sofá el resumen de la conversación. Se giró hacia él.

–Carlo ¿te apetece bajar al pueblo y tomarnos la última?

–Bueno –contestó afable el psiquiatra– entre eso y decirme que duermo en el jardín, respondería que sí a ambas cuestiones.

El Empático sonrió.

–Realmente eres un gran tipo Carlo, no sé por qué no estás casado.

–Pues por eso mismo –dijo Carlo mientras cogía una chaqueta de Jaime del colgador– porque soy un gran tipo.

January 7th, 2007 at 4:48 pm